1º de Abril Día Mundial de la Educación

Para pensar, y para ocuparnos, pues somos parte de esto.

 

EDUCACIÓN O LA UTOPÍA NECESARIA

Al final de un siglo caracterizado por el ruido y la furia tanto como por los progresos económicos y científicos -por lo demás repartidos desigualmente-, en los albores de un nuevo siglo, ante cuya perspectiva la angustia se enfrenta a la esperanza, es imperativo que todos los que estén investidos de alguna responsabilidad presten atención a los objetivos y a los medios de educación, sostiene Jacques Delors, presidente de la Comisión Internacional de la UNESCO sobre la educación para el siglo XXI.

La educación o “utopía necesaria”, dice, constituye un instrumento indispensable para que puedan progresar los ideales de paz, libertad y justicia social. En esa perspectiva, tiene la misión de permitir a todos sin excepción, hacer fructificar sus talentos y todas sus capacidades de creación, lo que implica que cada uno pueda responsabilizarse por si mismo y realizar su proyecto personal.

Por supuesto hay muchos problemas que resolver; pero, las demandas de ese bienestar son cada vez más perentorias, y ha llegado la hora de encontrar el camino, lo que requiere la aplicación de un modelo de desarrollo sostenible de acuerdo con las características propias de cada país.

Todos debemos convencernos de que con los progresos actuales -y esperados- de la ciencia y la técnica y la creciente importancia de lo cognoscitivo y lo inmaterial en la producción de bienes y servicios, conviene considerar el lugar del trabajo y sus diferentes estatutos en la sociedad de mañana.

Precisamente, para crear esa sociedad, la imaginación humana debe adelantarse a los progresos tecnológicos, si queremos evitar que se agraven el desempleo y la exclusión social o las desigualdades en el desarrollo.

En nuestro país, recientemente se ha producido un hecho trascendental que apunta a estos mismos propósitos, a través de la formulación y posterior oficialización del Proyecto Educativo Nacional al 2021, que avizora para el Perú un amplio horizonte de oportunidades y desafíos, dado este nuevo contexto en el que “la revolución informática se ha condicionado, no sólo en el mundo productivo y financiero, sino en parte de nuestro paisaje cotidiano por medio de la masificación del acceso a Internet y sus aplicaciones derivadas”.

Como era de esperarse, el Proyecto -elaborado por el Consejo Nacional de Educación- construye sus objetivos considerando, entre nuestros recursos y potencialidades más importantes, la diversidad cultural del país y los conocimientos locales y tradicionales que se sostienen en dicha variedad.

En cuanto al desarrollo humano, visto desde un horizonte general, plantea que éste será sostenible también por la capacidad para mantener los logros de bienestar que vayamos conquistando. Por ello, señala, es preciso dotar a las personas de recursos y capacidades, de oportunidades de participación y de facultades para decidir. En suma, habilitarlas para gobernar sus existencias individuales y colectivas sin que ello atenúe el compromiso del Estado con el bienestar de todos sin exclusiones.

El acierto de estos planteamientos cobra aún mayor importancia cuando recordamos que “en toda la historia republicana no hemos contado con políticas educativas de largo plazo, presididas por visiones de futuro esperanzadoras, levantadas por estadistas, organizaciones políticas o sectores de poder, dirigidas a transformarlo”, lo que ha condicionado “un sistema educativo que reproduce las desigualdades e injusticias históricas de la sociedad, desgajado de las necesidades de desarrollo del Perú y de los peruanos”.

Pese a ello, poco a poco, pero con firmeza, se viene entendiendo que el derecho a la educación no se reduce a la existencia de cuatro paredes y un pizarrón, sino que abarca una serie de condiciones y propiedades que se sintetizan en las nociones de acceso, disponibilidad, permanencia y calidad.

De otro lado, el capital humano y social, que se viene movilizando en los últimos años en el proceso de descentralización educativa, ha posibilitado que en diversas regiones germinen importantes experiencias de participación de instituciones civiles y públicas, de docentes y padres en la construcción de Proyectos Educativos Regionales.

Era necesario, entonces, que surgiera un Proyecto Educativo Nacional que perfile esos objetivos por cumplir, marque un derrotero por seguir y ponga en acto una vigorosa voluntad colectiva de movilización para el cambio de nuestra educación. Dicho proyecto, cuya existencia hoy comentamos brevemente en conmemoración del Día de la Educación, resultaba indispensable para salir de una inacabada postración histórica y para que muchas situaciones indignantes, que hoy criticamos y a las que nos hemos mal acostumbrado, no existan nunca más.

Susana Alvarado Liñán

Fuente: Boletín Pedagógico Huascarán

http://www.minedu.gob.pe/

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